Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima

El mes pasado publiqué un libro sobre machismo que, básicamente, me han hecho todos los machirulos con los que me he topado a lo largo de estos años. Se llama ‘Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima’.

Digo que me lo han hecho porque, en esencia, es una guía donde mi trabajo se limita a contestar a las excusas que daría un hipotético lector machirulo, excusas que siempre repiten en conversaciones y debates con hombres acerca de este tema para negar el discurso feminista. Excusas que empiezan siendo muy obvia para el machirulo recién llegado y que terminan siendo más agudas y enrevesadas. El machismo siempre se reinventa, y también sus argumentos para no darte la razón en algo tan básico como es el feminismo.

Así que lo he dividido en varias fases, como si el machismo se tratara de una adicción (lo que, desde luego, es para muchos hombres):

Fase 1: SORPRESA

“¿¡Yo, machista!?”

Fase 2: NEGACIÓN

“No puedo ser machista, a quien más quiero es a mi madre”

Fase 3: IRA

“¡¡¡Me llamas machista sin conocerme!!!”

Fase 4: RESISTENCIA

“Pero… no puedo ser machista, tengo una hija y la educo en igualdad”

 

Y así hasta 8 fases por las que he visto pasar a un montón de hombres durante estos (largos) años de activismo feminista.

Ahora, muchos de ellos están de este lado, del lado oscuro del patriarcado. Han leído y leído a mujeres feministas, han ido deshaciéndose de los resortes que les hacía saltar, han analizado esas punzadas de culpabilidad que les atenazaba a veces, han reflexionado sobre por qué les despertaba tanta rabia el discurso feminista. Hombres que se han terminado empapando del discurso y lo han puesto a funcionar, que lo han ido incorporando a su día a día, y que quieren seguir desaprendiendo lo mensajes machistas que aprendieron sin resistencias. Aliados del feminismo que no usan al movimiento para vanagloriarse o para resultar atractivos, como muchos otros que sí, es decir: verdaderos aliados de nuestra lucha.

Como sé, porque lo he visto con mis propios ojos, que la conversión es posible, me he animado a escribir este libro para los hombres. Es un texto que los interpela directamente a ellos para que dejen de ver la situación de las mujeres en la sociedad -el acoso, la discriminación, los feminicidios, violaciones…- como algo que escapa a su control y que “ay, pobres”, sino para que sientan que ellos son eslabones necesarios de esa misma cadena que hace que todo marche como hasta ahora para nosotras.

Y nada, espero que os haga reflexionar si estáis interesados en leerlo.

(Y si no queréis leerme a mí porque, mira, os caigo mal, o porque soy andaluza o porque lo que sea menos algo mío, podéis leer a otras autoras feministas, que hay al porrillo. Pero leed sobre feminismo, que estamos en 2017, por dios).