Manuel

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Al principio no estaba segura de nada. No sabía qué papel ibas a tener en toda esta historia, ni cómo ibas a responder, ni qué cosas te iban a gustar, ni… no sabía nada. Ni siquiera tenía claro si merecías que te diera importancia o te dejara pasar de puntillas. 

Pero no tardé mucho en empezar pensar en ti y en buscarte un hueco cada día. Me sorprendía a mí misma buscando la forma de encontrarte, de pensarte, de escucharte.

Sólo fueron tres meses lo que tardaste en irte… o yo en echarte, no lo sé. Tres meses que parecieron tres años porque no me separé de ti ni de día ni de noche. No pensaba en otra cosa y, sobre todo, no podía quitarme de la cabeza cómo íbamos a acabar. Porque lo que sí que sabía seguro es que se acabaría. ¿Cómo podía alargar ese tiempo? ¿Debía hacerlo? ¿Cómo debía terminar una historia que concebí para que se acabara? ¿Cómo salir indemne de una separación que parecía tan real?

Porque de alguna forma te quería, pero no dejaba de preguntarme cómo podría quererte; si era yo quien decía lo que tenías que hacer, si era yo quien te ordenaba decir lo que decías? Si era yo la que movía tus hilos… ¿podía quererte? Pero es que, por mucho que me digan, aún dudo de que yo te manejara, la verdad, porque durante esos tres meses pensé que yo sólo me limitaba a seguir tus propios deseos y que, lo que pasaba, pasaba porque tú querías y lo pedías. Me metí tanto en mi papel, te metí tan de lleno a ti en el tuyo… Éramos dos personas distintas. Llámame loca, pero tú no eras yo.

Y cuando me dejaste, lloré. ¡Lloré! ¡Pero si era yo la que rompía! Era yo quien puso las palabras en tu boca, ¿cómo pude llorar? Pues lloré. Y hasta me gustaba pensar que tú también sufriste al dejarme.

Cuando todo acabó, cuando escribí “FIN”, cuando todas esas letras se estaban imprimiendo en un papel en blanco en alguna imprenta, busqué la forma de reencontrarte. Porque a veces echas más de menos cuanto más tiempo pasa. Así que un día abrí de nuevo el ordenador y puse el cursor justo detrás del “FIN”. El cursor parpadeaba. Y yo podría seguir con esta historia todo el tiempo que quisiera, podría hacer que volvieras en un segundo.

Y el cursor seguía parpadeando, como diciendo: “estoy aquí esperando, estoy detrás de esta línea negra intermitente, escondido. Teclea algo, coño”.

O quizás quería decir “No lo hagas, déjalo estar, que ya fue”.

Sí, antes de borrar la palabra FIN, antes de escribir absolutamebte nada, casi pude oír aquello último de tu propia boca: “Déjalo estar, ya fue”. Para que luego digan los cuerdos que no tienes voluntad propia.

Así que te hice caso y cerré el ordenador. Salí a la calle, a tomar una cerveza con toda esa gente de carne y hueso, con todos aquellos cuerdos que me decían que tú y yo somos uno, que tú eres yo. Con los que solían decirme que me rompí el corazón a mí misma.

Pero es que no pude no rompérmelo: de haber sido diferente… no hubiera sido verdad.

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13 Comments

  1. lo primero lo siento por el offtopic 😛

    Hola barbi,
    Buscando sobre una cosa tan tonta como humor feminista, (los memes feministas son machistas?? hay que potenciar los fememes jajaja )encontré este texto
    http://hablemosdefeminismo.blogspot.com.es/2015/04/humor-feminista.html
    y después de leer ese y algún otro artículo de esta mujer, leí el que es el último

    http://hablemosdefeminismo.blogspot.com.es/2016/02/desde-mi-derrota-la-despedida.html

    y como que me ha dado una bofetada de realidad combinada con muchas más cosas y bueno que la cosa es que no os conozco a ninguna de las 2, pero estoy seguro de que el karma dice que debéis conoceros, al menos responderle a esa última entrada, porque yo (siendo un tío y digamos “recien empezado” en el feminismo) no sé que decirle aparte de gracias y que tenga fuerza en su lucha vital.

    Corto el tochal

    grax por leerlo 😛

  2. Hola! Yo no conocía tu existencia ?,pero compré tu libro xq me encantó el título… Y me ha gustado tanto q he empezado a investigar sobre Barbijaputa.
    Estoy gratamente sorprendida,enhorabuena,sigue haciendo más libros por favor!

  3. Hola Barbi
    yo sólo quería decirte que ayer te leí. Quiero decir, me compré tu libro ayer y ayer te devoré.
    Me gustas mucho. Espero un segundo libro, una continuidad, espero saber que Bea acaba bien y (quizás porque fui Bea unos años) que Manuel deja de doler (te) (quizás porque evolucioné a Barbi). No dejes de escribir.
    Gracias por el libro.
    Un saludo

    N.

  4. Oh, qué bonito texto. Me recordó mucho a Seis personajes en busca de autor. Si no lo has leído creo que te gustaría =)

  5. Acabo de terminar tu libro…. me ha encantado!!!!.. lo compré en Amazon por casualidad y me alegro de este acierto. Ahora se lo voy a pasar a mi hija…..quiero que lo lea…. es una buena referencia.

  6. Gracias por hacer que sea más fácil de entender, gracias por exponerte, ser valiente y cobarde, por tener esa empatia y mostrar tu mundo, gracias por intentar conservar un equilibrio y por escribir sinceramente y desde tus emociones. Gracias.

  7. LA BARBI NO ES TAN MIEDOSA

    No es del todo extraño compartir libros con mi hija. Y en este caso con solo hojearlo ya sabía que tendríamos que ir alternándolo. El motivo poco importa. El hecho es que gracias a ella he llegado a su obra “La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal” y también por ella y por su madre he tenido información sobre su biografía digital y su actividad digamos “profesional” y, lo peor, su clandestinidad por las amenazas de muerte de los descerebrados de siempre. Con todo y ser un acicate para interesarme por su texto no hubiera sido suficiente. Pero resulta que es una lectura muy fresca, amena, y deliciosamente divertida, a veces. En ocasiones he subrayado con carcajadas algunos pasajes, con gran sorpresa de mi familia. En fin. Pero que no se me pase decir que me ha gustado mucho su novela. Un personaje muy bien resuelto y mejor desarrollado. Lo mismo tengo que decir de su familia. Unos hermanos y padres entrañables. Y las compañeras/os de piso geniales. Cómo no empatizar con Luís, o con Bea, con Lua. Y cómo no abominar de Rodrigo, el venezolano votante del PP. O del gilipollas de Prodigy.
    EQTQL (El que tiene que leer) el lector, en este caso servidor, se siente halagado por un texto sólido, bien construido y narrado. Ligero, que no simple. Con una buena estructura y mejor desarrollo. E incluso con un final logrado, casi de cine. A propósito si uno fuera productor invertiría en esta historia, porque encierra, a mi escaso juicio, una buena película. O una serie de televisión. Hoy en día, cuando no es precisamente la calidad el valor que predomina en estos productos de la pequeña pantalla, esta historia sería rompedera. Porque tiene escenas de amor, de sexo, escenas de humor. Alegría y drama repartido de forma proporcionada. Paisajes idílicos, con playas de ensueño. Países exóticos. Una profesión mítica Y sobre todo una voz creíble, actual, femenina, a veces feminista, e incluso feminazi, si procede. Que a veces sí.
    Me gusta esta chica que de mayor quiere trabajar de prostituta o de poeta ambulante, que alucina con el análisis de texto que le hace su padre de la canción “Penélope” de Joan Manuel Serrat, que adoraba a su tía Margarita, que jugaba con su abuelo el taxista. Y que cuando al final la seleccionan para una faena tan legendaria como azafata, piensa que ha habido un error. (Hago un inciso para alabar la narración de las escenas de selección de personal, la de las azafatas como la de las recepcionista, son memorables )Que se gasta la cara de sonreír como una boba, durante el vuelo; que tiene que vigilar con rigor que los deniers de las medias sean los adecuados. Y que se embarca en los aviones como el que sale hacia tierra santa en una carabela. Sin saber que en esa actividad laboral tan peculiar, y tan dura (leído lo leído) puede encontrar EQTQLL, que sí, que llega, aunque luego no todo es tan de color de rosa. Bueno, resumiendo mucho, diría que uno ha tenido la sensación de haber leído una vida viva. Y no es fácil hoy en día, tal como está la ídem, y lo difícil que es relatarla.
    P.S. (donde escribo, ahora sí, los peros del libro
    1- El título sí que es mejorable desde, ya se ha dicho, mi escaso juicio (bueno yo creo que tiene todos los ingredientes para que los de marketing de la editorial, se corten las venas, sin más).
    2- He pedido en la biblioteca la película: “Qué ruina de función”, animado por el capítulo donde la familia de la protagonista y ella misma se parten el pecho, literal, de risa.
    Y, si bien es una comedia, no me he reído tanto como esperaba. No es, para entendernos, el “Guateque”, ni “Una noche en la ópera” Como decía aquella/el, sobre gustos no hay nada escrito, que es como decir que está todo escrito.
    Saludos y gracias

    Tomas

  8. Me gustó mucho el libro. No sé hasta qué punto te inspiraste en hechos reales. Supongo que todos terminamos haciéndolo, incluso no queriendo.
    Para escribir una buena novela hay que tener una historia, al menos yo lo veo así. A mi me pasó y la escribí. Intentas alejarte de la realidad, pero no puedes evadirte y terminas contando lo que has vivido o sentido. La tuya, sea real o imaginada, me ha gustado mucho. Con el tiempo vas enriqueciéndola, sea porque al haberla escrito se despierta la memoria, sea de mil anécdotas o los sueños que tuviste. Nunca pararías de añadir pequeñas historias y detalles.
    Un saludo.

  9. No he leído tu libro, Barbi, pero me ha gustado leer lo que has escrito imaginando que te despedías de un personaje que los demás confundían contigo.

    Entiendo y comparto tu miedo. Despedirse de nuestro personaje tiene algo de terrible, un miedo a vaciarnos, a ya no ser. También es la pena de dar fin a una existencia, una especie de crimen del que (probablemente) nadie nos culpe más que nosotros mismos.

    En fin, Barbi, sólo quería darte las gracias. Por ser y por no ser. Por la máscara y por el espejo.

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