Sentraña

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“No sé qué decir, 

sólo sé que no se sofocan los sentimientos berenjenas y aciagos recovecos dentro de mi caminar, de mi costillar, de mi huerta. 

Te niego tan fuerte que edificios y colmenares enteros se barruntan contra mis jengibres y mis rododendros, dejándome lupanares y lunares por todo el palmar de mi cuerpo.

Te liberaría como a aquellas libélulas que pululan por el laberinto ululante de tu garganta gigante, que zigzaguea galopante por el candil delirante que linda con los linóleos de tu condena, pero no albergas liberación ni libranza.

Y te maldigo hasta el ultimatum último de mi único universo, volátil, viral, violento… por marchar, por mentir, por morir.

Pero, ¿qué hago? te quiero como si conquistadores y equinocios, quietos y equidistantes de quinqué en quinqué, requirieran mi quererte; te quiero como aquél que no quiso querer y quiso.

Y ya te extraño… y memorizo el mantra de que hay más amaneceres merecedores de madres de otras madres bajo mantas y montañas… más me mueres: más me matas.

                                                                                                 

                                                                                                           Descansa en paz, sentraña“.



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4 Comments

  1. “madres de otras madres”
    “más me mueres: más me matas”

    La pena de perder a una abuela. Personas más especiales que las abuelas… pocas.

    Un beso, Barbi.

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